Une Espagnole à Londres (Part Une)

Creo que hay únicamente dos cosas que me gustan de la Navidad en Londres: la fiesta de Navidad y tarde de bebidas de Navidad de la empresa (esta última hoy mismo, viva el prosecco a las 4 de la tarde) y que las tiendas abren hasta tarde. Ayer, como cada semana, fui a cenar al “centro” para luego pasar por alguna que otra tienda, ya sabéis, de postre. Por suerte, parece ser que H&M abre hasta las 10 de la noche (las 10!), por lo que sucedió una visita furtiva a la sección de decoración de casa. Porque nunca se tienen demasiados cojines y fundas de búfalos, verdad?

Si os soy sincera nunca me he dedicado mucho a la decoración de las casas en las que he vivido en Londres, básicamente porque viviendo de alquiler, siempre se tiene ese sentimiento de que la casa no es realmente tuya – aunque por los precios que pagamos por el alquiler (una media de £1027 al mes en el Reino Unido, for Christ’s sake), ya nos podían regalar algún metro cuadrado. Al menos nuestra casera actual – que por cierto, es mitad española mitad sueca, coincidencias de la vida – nos permitió colgar todos los cuadros que quisiéramos y además tener a “la pequeña terrorista con pelo”, como llama El Sueco a mi gata. El resultado de esto derivó por mi parte en un cuadro de unas puntas de ballet y otro de unas mujeres manifestándose frente a Margaret Thatcher en la puerta de 10 Downing Street ataviadas únicamente con camisetas oversize blancas y pancartas; por parte del sueco, en una mini-exhibición de las obras de arte de diferentes amigos artistas, que incluyen fotografías artísticas y un cuadro dibujado que yo personalmente nunca he llegado a entender, que muestra a un chico tendido en el suelo desnudo junto a una valla de madera al que le está lloviendo encima, pero aun así, sonríe. Supongo que en parte puedo sentirme identificada con lo de la lluvia y seguir sonriendo, pero supongo que me habría ataviado para la ocasión, al menos con unos skinnies y una camiseta simple de Alexander Wang. Las incongruencias de la vida multicultural en pareja, en definitiva.

Volviendo al tema principal, como decía, estas son las únicas cosas que me gustan de vivir en Londres durante la Navidad. Sé que a muchas de vosotras os encanta esta ciudad en esta época, supongo que por las luces y supuestamente lo bonito que esta todo, pero para los que vivimos aquí es como vivir en un Black Friday americano continuo durante un mes (o dos). Es la gran pesadilla anual de la que todos los londinenses nos quejamos, no porque tengamos la manía de quejarnos por todo, que también; en verano porque hace demasiado calor, en invierno porque hace demasiado frío, que si el metro es un antro y suenas mocos negros, que si hay cola para todo (quién narices espera hora y media bajo la lluvia para comer dos lonchas de bacon en Shoreditch? Los londinenses, of course!) y que si Selfridges necesita al menos una docena de azafatas de vuelo que indiquen la salida de emergencia en las rebajas. La cuestión es quejarnos. Nos encanta, es deporte nacional, así como dicen que en España lo es el cotilleo, aquí lo es el quejarse.

De hecho, otra cosa que me encanta de Londres (y el Reino Unido en general), es la anticipación que hay para las fiestas. San Valentín, Semana Santa, el comienzo del verano, Halloween, Navidad, Año Nuevo. Aquí todo empieza dos meses antes. Y siempre me sorprende lo en serio que la gente se toma todas estas celebraciones, da igual lo ridículas que sean. Por ejemplo, hoy mismo es el National Christmas Jumper Day, que es básicamente un día en el que la gente se pone para ir al trabajo el jersey navideño más ridículo que encuentra (sabréis de lo que hablo si habéis visto El Diario de Bridget Jones). Ayer fui con mi gemelo Olsen a Primark (quién me lo iba a decir…) para intentar encontrar algún jersey baratucho que le sirviera. Lo que nos encontramos dentro fueron jerséis verdes o rojos tirados por todas partes, mucho nerviosismo de última hora y gente peleando por jerséis con barrigas de Santa Claus en 3D. Por un momento nos quedamos parados, observando nuestro alrededor como si fuera una película, callados y con un miedo obvio en nuestra expresión, de la que solo nos salió decir: “Ahora recuerdo por qué no venimos aquí nunca”. The Walking Dead se queda en película de Disney al lado de Primark en época de Navidad.

Lo mejor de todo es ver como esta tradición del Christmas Sweater ocurre en mi oficina. Como algunas de vosotras ya sabéis, trabajo en editorial de moda y obviamente es un ambiente en el que uno de los uniformes más informales consiste en camisas de seda, faldas midi y unos Jimmy Choo de tacón de 12 centímetros, por poneros un ejemplo. Y es cuando ves a tus compañeras con un jersey rojo de pingüinos con gorros de Santa Claus con la frase “’Tis de season to be jolly”, que dices: “Te conozco de algo?” Confieso que a mí se me ha olvidado por completo (quizás un poco queriendo) y he venido con unos culottes hasta debajo de la rodilla de color camel y un jersey de cachemir de Uniqlo de color crema con cuello en pico. Llamadme sosa, pero el rojo y el verde me sientan como una auténtica patada.

Ahora que lo pienso, otra cosa que me encanta de la Navidad en Londres es la comida. No es que yo cocine en absoluto mucho, pero los supermercados se llenan de todo tipo de dulces y licores típicos de esta estación, y confieso que soy una convert a las mince pies y al mulled wine. Si no lo habéis escuchado nunca, las mince pies son unos pastelitos rellenos de una misteriosa pasta dulce que irónicamente no lleva ningún tipo de carne (hoy en día, aunque sí antiguamente), sino una mezcla de pasas de mil tipos, especias, brandy, glucosa y no se sabe qué más cosas que probablemente sean ilegales en más de un estado de U.S.A. Y el mulled wine, que es básicamente un vino tinto caliente con especias. Probablemente ya estéis alargando la mano para buscar la bolsa de plástico más cercana en la que poder desahogar vuestro estómago ahora mismo, pero os lo digo: no desechéis la idea hasta que lo probéis. Es un mundo oscuro y nuevo, como el de Marmite! Solo después que una deja de luchar contra ello y permite que estas tres cosas entren en su vida puede una considerarse londinense.

Otra cosa que me gusta desde el punto de vista de una beauty addict, son los stocking fillers. Aquí es costumbre poner un calcetín colgado sobre la chimenea y llenarlo con pequeños detalles. Este es nuestro momento, chicas. El momento de ir a Boots, Superdrug o incluso Selfridges y conseguir minitallas de productos que queríamos probar pero que no nos atrevíamos a comprar en tamaño completo. Philosophy por ejemplo hace muchos tipos cada año y cada dichosa Navidad caigo en la trampa, felizmente. Pero como siempre me recuerda El Sueco, mientras me hace un eye-roll y suspira, “te gusta todo lo que sea una versión mini de algo o que sea brillante” (“You like everything that is tiny or has glitter in it”).

Quizás después de todo, Londres en Navidad no esté tan mal. Al menos si se evita Oxford Street, Piccadilly, Regent Street, Carnaby Street, Tottenham Court Road, Mayfair, Bond Street o New Bond Street (me dejo algo?) durante todo diciembre y parte de enero, sobre todo los fines de semana. De todos modos, es cierto lo que dicen; si no puedes con ellos, únete. Y después de casi dos lustros en Londres, creo que ya es hora de rendirme, y como dijo Kevyn Aucoin: EMBRACE IT.

xx

Ally

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6 comentarios

    • Puedes venir después de Navidad, a finales de Diciembre o principios de enero aún están las luces y hay mucha menos gente! Y más si vienes con ninyos, es un agobio porque si llevas carro es una pesadilla y si los llevas de la mano la gente se los lleva por delante (porque son así de educados aquí…). Yo no le recomiendo a nadie venir en Navidad! Un beso xx

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  1. Me encanta leerte siempre, me sienta medio identificada con el post ,o como en este caso ,medio aterrada porque me dejo caer por Londres por primera vez del 27 al 30 de Diciembre…😳. No voy a ser capaz de resistirme a pasar por todas y cada una de las calles que has nombrado y trastear absolutamente todas las firmas de cosmética que tenéis allí y que en Madrid por desgracia no tenemos posibilidad de tener si no es por internet. Si!! Soy Beaty Addict y lo adoro …tanto como leerte. Un besazoooo

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  2. Soy una persona muy curiosa y me encanta la Navidad así qué imagínate lo que me ha gustado leer esta entrada jijiji. Y que bien me habría venido leer tu post un poco antes: estaba hoy por la mañana en la oficina y entré en Linkedin (forma parte de mi trabajo, no es que ande en RRSS mientras trabajo jijiji) y vi comentarios relativos a no sé que sweater… y no me enteraba de nada!! Y lo reconozco: me encanta esta nueva tradición (yo sería de las que te intentaría convencer de ponerte algo rojo o/y verde)
    Un besito!!

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  3. Pues yo sólo he ido a Londres una vez en mi vida y ya hace unos años. Siempre me quedé con ganas de volver porque me encantó la ciudad y porque aún me faltaron muchas cosas por ver. Aunque sí admito que no creo que me adaptara facilmente si tuviera que vivir allí. No sé, viniendo del sur y pasar de eso a “vivir en gris” como lo llamaba mi primo no debe ser muy fácil. De todas formas, cruzaré los dedos para que no se me estropeen los planes, que este verano me quiero escapar al Imats y de paso poder dar una vuelta por la ciudad.
    Por cierto, esa escena de Primark no es exclusiva de la navidad Londinense. Yo la veo cada vez que voy y siempre me acabo largando de esa tienda con las manos vacías.Es horrible.

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  4. Tengo una tía política inglesa y cada navidad se mete en la cocina y prepara mince pies y sausage rolls que saca en cuanto tiene visitas. Dios mio! Para mi no es navidad si no hay mince pies!

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