El amor platónico en la edad adulta

No es la primera vez que me pasa. Ver algo que me enamora completamente y por X motivos no comprarlo. Después llegan los momentos de “he hecho bien” y “venga no, que era muy caro, era la decisión correcta”. A media tarde y mientras estás tan tranquila en el parque tomándote tu típico café para llevar, detrás de las gafas de sol que esconden una mirada de repente nerviosa, empiezan los remordimientos: “Me lo tenía que haber comprado” y “Si total, el mes pasado no me gasté mucho dinero”. Una sacude la cabeza y vuelve a ser objetiva, pensando que hay que controlarse. Pero ESE vestido ya se ha hecho un hueco en tu cabeza y no quiere salir. Pero como es demasiado tarde y ya se ha acabado el evento, no hay marcha atrás. Es aquí cuando comienzan las típicas obsesiones de querer algo muy difícil o imposible de conseguir y se crea un mito interno que no se irá jamás, que cada vez que veas otro vestido te hará pensar en él. A estas alturas ya es como un amor platónico, pero de tela. Y este es el mío.

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11 comentarios

  1. Sin palabras me he quedado…. Eres mi ídola!!!!
    Muakkkkk!!!
    (sofisticación al poder ;-P)

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  2. Que cosa más bonita, yo no entiendo de modas ni de diseñadores pero este vestido tiene mucha personalidad.

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  3. Jajaja! Tienes toda la razón y es que cuándo se te mete algo entre ceja y ceja es difícil olvidarse de ello! Yo creo que deberías ir a por él! 😉

    Saludos desde rachelpretzel.wordpress.com

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