El vestido perfecto (de verdad)

¿Que la perfección no se puede alcanzar? Mentira. Quizás sea imposible ser una persona perfecta, una mujer de cuerpo, piel y pelo perfecto, ser la perfecta hija, hermana, esposa, amiga, la perfecta jefa o empleada, la perfecta estudiante o conversadora… La perfección en los seres vivos es algo utópico (que solo los seres más imperfectos consideran como real), pero por lo que se ve, no lo es en al ámbito de las creaciones humanas. Probablemente nunca llegue a saberse qué produce el “click” que hace que algo pase de ser “muy bueno” o “grandioso” a ser simplemente perfecto. Si algún día tengo la oportunidad, se lo preguntaré a Jenny Packham. Sus vestidos son para mí unas de las creaciones (tanto de moda como artísticas) más perfectas que he visto nunca (y aunque sobre decirlo, he visto muchas, quizás demasiadas… ¿pueden ser demasiadas? ¿cuántas son demasiadas igualmente?). Cada vez que veo una de sus nuevas piezas, no puedo evitar quedarme hipnotizada e imaginarme dentro de esas telas tan etéreas, esos cortes tan nirvanianos y esos colores y estampados tan acertados (de esos que te hacen cerrar los ojos y pensar: “touché”). Y el día que lleve uno de sus vestidos, pensaré: “Quizás nunca pueda alcanzar la perfección, pero al menos hoy la llevo puesta”.

 

Fotografías de colecciones presentes y pasadas de Jenny Packham.

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3 comentarios

  1. Me acabo de enamorar de todos! Pues sí que existe la perfección, o al menos estos vestidos están muy cerca de ella.

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  2. Hola! Te tengo en bloglovin 🙂 y aunque te sigo desde hace tiempo hoy es el primer comentario que dejo…
    ¡Porque esta entrada me ha llegado al alma!
    Siempre he pensado… que si alguna vez me caso será con uno de sus vestidos. Me da igual largo, corto, el color… cualquier vestido suyo, como has dicho ¡es perfecto!

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