Vintage: The Ultra Chic Granny Style

Por fin empiezo a ver que el estilo vintage está asentándose con fuerza en España. Hasta hace bien poco, leía críticas en blogs y revistas que catalogaban a aquellos fashionistas que optaban por el granny style de horteros, como poco. Por fin empiezo a ver que la sociedad ibérica comienza a adoptar este estilo con gracia y con los brazos abiertos.

No se trata de una crítica a la moda española, ni mucho menos (más bien una observación), pero sí que noto cierto miedo a lo nuevo y diferente en esta cultura. Y es que, tal y como comento, en Londres el estilo vintage lleva muchísimos años de moda y se considera como un street style muy común. Y es ahora cuando empiezo a ver a chicas/mujeres españolas con cardigans de sus abuelas, bolsos de sus madres y botas de su tía, cuando hace bien poco visité España y me miraban como si fuera una loca cuando me puse mi vestido azul de tablas de los años 60 con mis brogues y mis calcetines. Creo que en lo que a nuevas tendencias se refiere, las mentes deberían ser un poco más abiertas y tener menos miedo al ridículo y a ser diferentes. Y quizás no estaría mal que se agilizara un poco el proceso de adopción de las tendencias, sin tener que esperar a cuando todo ser viviente las lleva. Eso, según mi parecer, no es ponerse algo que está de moda, sino ponerse lo que todo el mundo lleva, que no es exactamente lo mismo.

Y es que, es cierto que una persona con un vestido básico de Zara y un cardigan de Mango, va bien, pero no considero que sea ir a la moda, ni que sea tener un “estilo determinado”. No sé, será quizás porque vivo en una ciudad muy creativa en la que la gente se esfuerza cada día en su individualidad y en no fundirse con el resto. Es cierto que existe una delgada línea entre estas personas y las fashion victims, pero todo se aprende poco a poco, y esa línea se aclara cada vez más y comienza a ser visible con nuestro instinto natural.

Lo que no entendía, era sobre todo por qué la gente tenía tanta aversión a la ropa de segunda mano. Personalmente, creo que el secreto está en escoger prendas con las que te sientas cómoda (por ejemplo, si no te gusta llevar zapatos que alguien se ha puesto antes, etc.) y sobre todo en buen estado. Creo que con eso y un buen lavado, es suficiente. Y de hecho, he visto prendas en peor estado en los outlets de Zara que en tiendas vintage, y en cambio, las primeras se venden con mayor facilidad que las segundas. ¿Cuestión de mentalidad nacional? Puede ser.

Yo personalmente prefiero las prendas originales con historia a las prendas simples hechas en masa, aunque esto creo que ya lo he destacado varias veces. Y es cierto que yo compro ropa de todas las gamas, pero por alguna razón, acabo por coger mayor cariño y usar bastante más mi ropa vintage. De hecho desde que me compré mi bolso de los años setenta de £4, no he vuelto a tocar el de cuero negro de Topshop que me costó, como dicen aquí, un brazo y una pierna.

Esta es obviamente mi humilde y honesta opinión, pero prefiero tener como iconos a Betty Page, Brigitte Bardot y Audrey Hepburn que a Paris Hilton, Kim Kardashian o la hermana de Penélope Cruz. Está claro que todos tenemos nuestro propio estilo, pero hay que recordar que no hace falta ser extremistas y vestir para ir a trabajar como si fuéramos a una fiesta de cocktail en los años 50, pero creo que un poco de historia y originalidad de vez en cuando, no sólo no nos hace daño a nadie, sino que además nos hace un poco más únicos.

Si queréis ver una tienda online que venda prendas vintage, os recomiendo http://www.gigivintage.co.uk/. De momento no he encontrado otra en el Reino Unido con tantos tesoros vintage.

Por fin empiezo a ver que el estilo vintage está asentándose con fuerza en España. Hasta hace bien poco, leía críticas en blogs y revistas que catalogaban a aquellos fashionistas que optaban por el granny style de horteros, como poco. Por fin empiezo a ver que la sociedad ibérica comienza a adoptar este estilo con gracia y por fin con los brazos abiertos.

No se trata de una crítica a la moda española, ni mucho menos, pero sí noto cierto miedo a lo nuevo y diferente en esta cultura. Y es que, tal y como comento, en Londres el estilo vintage lleva muchísimos años de moda y se considera como un street style muy común. Y es ahora cuando empiezo a ver a chicas/mujeres con cardigans de sus abuelas, bolsos de sus madres y botas de su tía, cuando hace bien poco visité España y me miraban como si fuera una loca cuando me puse mi vestido azul de tablas de los años 60 con mis brogues y mis calcetines. Creo que en lo que a nuevas tendencias se refiere, las mentes deberían ser un poco más abiertas y tener menos miedo al ridículo y a ser diferentes. Y quizás no estaría mal que se agilizara un poco el proceso de adoptar tendencias un poco antes, no cuando todo ser viviente las lleva. Eso, según mi parecer, no es ponerse algo que está de moda, sino ponerse lo que todo el mundo lleva, que no es exactamente lo mismo.

Y es que, es cierto que una persona con un vestido básico de Zara y un cardigan de Mango, va bien, pero no considero que sea ir a la moda, ni que sea tener un “estilo determinado”. No sé, será quizás porque vivo en una ciudad muy creativa en la que la gente lucha cada día por conseguie su invidividualidad y no fundirse con el resto. Es cierto que existe una delgada línea entre estas personas y las fashion victims, pero todo se aprende poco a poco, y esa línea se aclara cada vez más y comienza a ser visible con nuestro instinto natural.

Lo que no entendía, era sobre todo por qué la gente tiene tanta aversión a la ropa de segunda mano. Personalmente, creo que el secreto está en escoger prendas con las que te sientas cómoda (por ejemplo, si no te gusta llevar zapatos que alguien se ha puesto antes, etc.) y sobre todo en buen estado. Creo que con eso y un buen lavado, es suficiente. Y de hecho, he visto prendas en peor estado en los outlets de Zara que en las tiendas vintage, y en cambio, las primeras se venden con más facilidad que las segundas. ¿Cuestión de mentalidad nacional? Puede ser.

Yo personalmente prefiero las prendas originales con historia que las prendas simples hechas en masa, aunque esto creo que ya lo he destacado varias veces. Y es cierto que yo compro ropa de todas las gamas, pero por alguna razón, acabo por coger mayor cariño y usar bastante más mi ropa vintage. De hecho desde que me compré mi bolso de los años setenta de £4, no he vuelto a tocar el de cuero negro de Topshop que me costó, como dicen aquí, un brazo y una pierna.

Esta es obviamente mi humilde y honesta opinión, pero prefiero tener como iconos a Betty Page, Brigitte Bardot y Audrey Hepburn que a Paris Hilton, Kim Kardashian o la hermana de Penélope Cruz. Está claro que todos tenemos nuestro propio estilo, pero hay que recordar que no hace falta ser extremistas y vestir para ir a trabajar como si fuéramos a una fiesta de cocktail en los años 50, pero creo que un poco de historia y originalidad de vez en cuando, no sólo no nos hace daño a nadie, sino que además nos hace un poco más únicos.

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