Last wardrobe arrivals

Es cierto que las tendencias no son una dictadura, sino una inspiración. Me encanta seguir algunas tendencias, aunque más que seguirlas me gustaría decir que suelo inspirarme en ellas. Me gusta fijarme en aquello que va a estar de moda y adaptarlo a mi estilo, de forma que no quede artificial en mí. Es cierto que soy un poco “designer junkie“, y no porque alguien le de un nombre a la ropa, sino porque admiro el diseño único y bien cuidado, y sobre todo saber que tras esa prenda y esa etiqueta se esconde un equipo tremendo que ha ido desde el boceto hasta el producto final, y sabiendo de buena mano todo lo que este proceso conlleva, para mí es una ilusión poder llevármelo puesto. Y no, no tiene nada que ver con que haya un nombre en la etiqueta. De hecho una gran parte de las prendas de mi armario son vintage, piezas que van desde £2 hasta £30, como mucho, y muchas son unas de mis prendas favoritas y las tengo como oro en paño.

De hecho, hay marcas que considero totalmente pretenciosas, sobre todo las marcas que conoce todo el mundo y a las que les ponen unos precios altos pero que la gente de clase media se puede permitir, y no acaban de ser más que una copia cara del high-street. No sé, respeto totalmente el punto de vista de cada uno, pero desde el mío, prefiero ahorrar e invertir en piezas únicas y un poco más caras de buen diseño y construcción, y también comprar en la high-street prendas más normales y para uso diario, pero eso ya va al gusto de cada uno.

Después está el factor durabilidad. Para prendas más básicas tipo camisetas, chaquetas de punto, chalecos… prefiero comprarlas en la high-street, ya que sé que voy a utilizarlas muchísimo y se acabarán “desgastando” en poco tiempo. Para otras prendas como abrigos y vestidos, prefiero los de diseño o al menos más elaborados, ya que sé que son piezas que utilizaré durante mucho tiempo y que sé que amortizaré. Aunque quiero recalcar que ni mucho menos tomo esto como regla absoluta, ya que también tengo abrigos, chaquetas y zapatos de Topshop, Zara, etc. Es lo que siempre he dicho: hay que comprar con cabeza y saber elegir.

Pero en fin, teniendo en cuenta algunas de las tendencias (en algunos casos más que otros) para la siguiente temporada estas han sido algunas de mis últimas compras.

Vestido de Temperley de punto con acabado en escalope, inspirándome en la tendencia del dorado y los escalopes. Este vestido puesto queda precioso y por encima de la rodilla, y creo que con unos zapatos peeptoe negros queda precioso.

Chaqueta de Burberry en dorado “viejo” (no sé por qué en la foto parece plateado). Después de ver tantos dorados al final me entró el gusanillo…

Mac blanco de Martin Margiela (mi pieza favorita, el corte del cuello es precioso y muy típico de este diseñador). Viva el minimalismo en la siguiente temporada. Vale que así colgado y con una pared beige de fondo parece un uniforme de médico, pero es como todo, esto hay que verlo en contexto y combinado con unos megatacones y un minivestido, por ejemplo.

Chaqueta clásica de corte recto de DKNY. Esta la estrené ayer con unos vaqueros y una camiseta ancha de seda plateada (por dentro del pantalón). Aquí ya tenemos tiempo de medio invierno, sí…

Zapatos de Brian Atwood (pongo esta foto porque en estos momentos y después de la boda al aire libre los tacones se me quedaron fatal y no es plan de poner fotos del estado actual, antes de que pasen por el zapatero especialista en ante). Son mi segunda pieza favorita y además, aunque parezca mentira, muy cómodos.

El vestido y la chaqueta dorada han nacido para estar juntos, básicamente… Las otras piezas las veo en general bastante ponibles y combinables, aunque cierto es que el mac se ensucia con sólo mirarlo (ya le rocé el cuello con algo y le acababa de quitar la etiqueta), pero es lo que hay. Empezaré a ahorrar para la tintorería…

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Un comentario

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