estudios sobre la piel

Green tea

La belleza está -de verdad- en el interior (o cómo conseguir una piel sana)

Hace poco pregunté en Twitter si interesaría un post sobre la alimentación y como ésta afecta al estado de nuestra piel, y dadas las respuestas positivas recibidas, he aquí la entrada. Este va a ser un post bastante largo, asi que lo he dividido entre la parte teórica y la parte práctica, por si os interesa más una que la otra. También he intentado resumir todo lo más posible (sobre todo la parte teórica, podría estar horas hablando de eso) para que la entrada sea menos pesada.

Tengo que confesar que hasta que empecé a interesarme realmente por el mundo de la belleza, nunca me paré a pensar la relación entre ésta y la alimentación. Obviamente siempre he sabido que todo lo que comemos y hacemos afecta de alguna forma a nuestro cuerpo, pero la verdad es que tampoco era consciente de cómo de cierto es ese dicho de “somos lo que comemos”.

Hace unos meses, por unos problemas de salud que no vienen al cuento (nada grave), descubrí por casualidad que era (o me había convertido…) en intolerante a la lactosa. Fue ahí cuando realmente empecé a interesarme más profundamente por los efectos que cada alimento puede tener en nosotros. Después de buscar, leer, investigar y casi diría que estudiar, durante todos estos meses he descubierto no solo nuevos alimentos que me encantan, sino una nueva forma de ver la comida y realmente saber lo que cada cosa me aporta. Al mismo tiempo, he descubierto alimentos que afectan muy directamente al estado de nuestra piel, y aunque es una pena que no me haya hecho una foto del antes y el después, os puedo confirmar que tengo la piel mil veces mejor que antes, podría decir que casi perfecta. Obviamente todos somos humanos: unos días tengo más ojeras que otros, me sale el típico granito recluído o alguna que otra rojez, por supuesto, pero no os podéis imaginar la diferencia tanto en la textura, como en la suavidad o incluso el tono de la piel. Ningún producto de belleza (y he probado muchos, creedme, desde los más baratos hasta los más ridículamente caros) ha conseguido darme los efectos que he conseguido con el cambio a una dieta que yo llamo, inteligente y documentada. Además de incluir en mi dieta todos los alimentos que mencionaré más abajo, llevo una rutina bastante estricta de alimentación: no tomo nada procesado (o MUY rara vez), llevo un consumo mínimo de azúcar (sobre todo refinado, casi ni lo pruebo), como pescado dos veces a la semana por lo menos, no tomo lácteos ni arinas refinadas, tomo muchísima verdura, etc.

Obviamente no soy nutricionista (ni aspiro a ello en absoluto) pero por suerte sí tengo acceso a personas que lo son, y además soy un poco obsesiva en lo que a documentación se refiere; si me intereso por un tema es un no parar de investigar, casi a diario, y estudiar a fondo el tema, sea cual sea. En este caso ha sido el de la alimentación y cómo ésta afecta al órgano más grande nuestro cuerpo: la piel.

La parte teórica: entender la piel y por qué necesita ciertos alimentos

Para razonar por qué ciertos alimentos son buenos para la piel, se necesita entender cómo ésta funciona. Si no os interesa esta parte científica, podéis ir a la parte práctica que está más abajo.

La piel consiste de varias capas: la epidermis (la capa exterior de la piel, la que tocamos), la dermis (la segunda capa) y el tejido subcutáneo (Wikipedia). Aunque os suene un poco ridículo, pensad en una sandía: la corteza verde sería la epidermis, la parte blanca la dermis, y la “carne” sería el tejido subcutáneo (o hipodermis):

La epidermis contiene varias capas, y la última de ellas, llamada capa basal, contiene dos tipos de células: melanocitos (que determinan el pigmento de la piel) y queratinocitos, que como dice el nombre, producen queratina (Fuente: Skin Science). La parte llamada dermis está compuesta por proteínas, glándulas sebáceas, colágeno, tejido elástico, ácido hialurónico y mil “ingredientes” más. El colágeno que contiene esta capa es el del tipo I, que por cierto, es el más abundante en nuestro cuerpo y si tenemos en cuenta su “fuerza” al gramo, es más fuerte que el acero (Fuente: National Center for Biotechnology Information). Sí, habéis leído bien, acero.

El colágeno es básicamente lo que mantiene nuestra piel tersa. Cuando nacemos tenemos muchísimo colágeno, pero éste va disminuyendo a lo largo del tiempo (por eso la piel de los bebés está tan tersa y la de los ancianos, no tanto). En el proceso de, llamémosle, la ley de la gravedad, el tejido elástico de la piel es el que tiene la mayor responsabilidad. Está compuesto por elastina, una proteína que mantiene nuestra piel, obviamente, elástica. Al hacernos mayores vamos perdiendo la cantidad de elastina que mantiene nuestra piel elástica, y además la exposición prolongada al sol puede incluso acelerar este proceso al dañar estas fibras. (Fuente: Medicinenet) De ahí la importancia de usar protección solar a diario, aparte de enfermedades más importantes como el cáncer de piel. Por suerte, hay ciertos alimentos que proporcionan a nuestra piel los ingredientes necesarios para ralentizar este proceso y disminuir los daños, e incluso protegernos directamente del sol.

Pero si estamos hablando de factores que dañan a nuestra piel, no nos podemos olvidar de los radicales libres. Los radicales libres son átomos o moléculas con un electron “sin pareja” en la parte exterior. Esto hace que vuelvan inestables y que intenten recuperar esa “pareja” de otra molécula o átomo, causando así una cadena de reacciones químicas que afectan a nuestra piel. (Fuente: Health Check Systems). Y ahí es donde entran en acción los antioxidantes (por ejemplo las vitaminas C y E). Básicamente, la función de los antioxidantes es la de “donar” ese electron que les falta a las células, evitando así esa inestabilidad creada por “buscar su pareja” y las reacciones que esto desencadena. Los antioxidantes no se vuelven radicales libres al “donar” electrones porque son estables en cualquiera de sus formas. (Fuente: Health Check Systems). Por ello, es muy importante mantener una dieta rica en antioxidantes, combinada si se quiere, con productos de belleza que también los contengan, para así proteger la piel por dentro y por fuera.

Obviamente además de esto hay que tener en cuenta otros muchos componentes que nuestra piel necesita, que citaré de forma breve en la parte práctica del post, aquí debajo.

La parte práctica: alimentos que ayudan a mantener una piel saludable

Como he comentado en la sección anterior, por suerte existen alimentos que pueden proporcionarnos las herramientas necesarias para mantener una piel fuerte y sana. Al fin y al cabo, es mejor prevenir que curar, o al menos eso pienso yo.

1. Tomates

Los tomates contienen los cuatro mayores carotenoides: alfa y beta carotenos, luteína y licopeno. Especialmente tienen una cantidad altísima de licopenos, que son los que tienen las mayores propiedades antioxidantes de todos los carotenos y de hecho nos protegen de las quemaduras de sol y rayos UV. Básicamente los tomates son una bomba de vitaminas A, C y E. Sin pelar mantienen muchas más de sus propiedades. (Fuente: Web MD) Asi que, ahora que es verano, nos os lo penséis dos veces a la hora de haceros un gazpacho.

2. Aguacates

Este alimento es un pobre malentendido. El miedo a la grasa que contienen está muy generalizado, pero en cantidades normales incluidos en una dieta saludable, los beneficios que estos pueden aportar superan con creces (el menos desde mi punto de vista) a los aspectos negativos. Tienen un alto contenido de vitamina E y bito-sisterol, que por cierto también reduce los niveles de colesterol. También contiene luteína, otro antioxidante muy potente (también buenísima para los ojos), como hemos dicho más arriba. También contienen vitamina A y grasas esenciales para nuestro cuerpo (grasas esenciales no son lo mismo que la grasa de una hamburguesa del McDonalds). A que no suena tan mal eso del guacamole ahora? (Fuente: Suite 101)

3. Frutos secos (nueces, cacahuetes, almendras, pistachos, y toda su familia)

A los pobres frutos secos les pasa lo mismo que al aguacate: la gente los evita porque supuestamente, engordan. Yo los tomo como snack al menos dos veces al día (tampoco me vuelvo loca, me tomo un puñadito, ojo) y más de una persona me ha dicho que cómo puedo comer eso, con lo que engorda, mientras se zampan una bolsa entera de patatas fritas. Pues bien, las nueces son, por decirlo de alguna forma, la superfood para la piel. Contienen todo tipo de vitaminas, calcio, fribra, ácidos Omega 3 (que no solo son súper esenciales para la formación de colágeno sino que además reducen inflamaciones), calcio, potasio, zinc, fósforo, magnesio, hierro… nombrad cualquiera de los ingredientes esenciales para la piel (y nuestra salud en general), los frutos secos lo tienen.

Las almendras por ejemplo, tienen muchísima vitamina E, B2 y calcio. Y según algunos estudios, pueden incluso prevenir las canas. Las nueces (mis favoritas) tienen una cantidad impresionante de Omega 3, que aparte de ser buenísimo para la salud (ayuda a disminuir los efectos de la artritis), previene que la piel se “desescame”, y también el eczema. Asi que la próxima vez que tengáis que elegir entre una bolsa de frutos secos o unas palomitas para ver una película, quizás os lo penséis dos veces. (Fuente: HBS Foods)

4. Salmón

Contiene también una alta concentración de Omega 3, así como otras vitaminas y minerales muy esenciales para la piel. Además, contiene astaxancina, un nutriente que ha sido estudiado muy extensamente debido a sus propiedades de antienvejeciemiento. También contiene muchas proteínas (recordad que el colágeno es una proteína), y es buenísimo para nuestro sistema inmunológico. Por cierto, muchos estudios afirman que el consumo asiduo/prolongado (que no excesivo) de Omega 3 puede reducir el riesgo de cáncer de pecho hasta en un 30%. (Fuente: Meschino Health)

5. Brócoli

Más que por engordar, este alimento es más bien un alimento, para muchas personas, con un sabor poco apetecible. Personalmente, antes de aprender todo esto, nunca pensaba en el brócoli a la hora de hacer la compra, pero ahora intento comerlo al menos una o dos veces por semana. Contiene glucofanina, diindolylmetano, betacarotenos, selenio, vitaminas C, A y E (que por cierto también proporciona brillo a la piel), zinc, potasio y aminoácidos (muy esenciales para la piel, entre otros). Todos estos nutrientes, además de tener propiedades antioxidantes, son potentes anticancerígenos. Por si fuera poco, la presencia de vitamina C, sulfuro (sí, el bueno) y ciertos aminoácidos lo convierten en un detoxificante ideal, y ayudan a prevenir los desórdenes digestivos. El brócoli también ayuda a mantener los huesos y los ojos sanos. Es básicamente otra superfood. Yo me hago unos woks enormes de brócoli y muchas otras verduras con un poco de proteína (pollo, ternera, etc) a menudo, son súper fáciles y rápidos de hacer.

6. Pollo

Es una buenísima fuente de proteínas, y su contenido en grasa es mínimo, sobre todo si hablamos de una pechuga de pollo (sin piel, por supuesto). Contiene niacina (vitamina B); 113 gramos de pollo nos proporcionan el 78% de la cantidad recomendada de niacina al día. También contiene selenio, buenísimo para el metabolismo y el sistema inmune. Por eso, las ensaladas o los wok de pollo con verduras son una buenísima elección, sobre todo para las personas que están a dieta, ya que proporciona la proteína que le puede faltar a “lo verde” de nuestro plato. Básicamente esta combinación no solo es baja en grasa sino que además nutre y protege la piel. (Fuente: WH Foods)

7. Té verde

Cuántas veces os habéis preguntado por qué la muchos asiáticos tienen una piel envidiable? Bien, no digo que esta sea la única razón, seguramente haya muchos otros motivos, pero desde mi punto de vista el té verde tiene todos los puntos para ser una de las razones. Según muchos estudios, el té verde es como una “fuente de juventud”. Me explico: el té verde contiene cantidades muy abundantes del polifenol EGCG. Este polifenol es básicamente un regenerador de células en el estado más puro, y es que además, no solo nos proporciona antioxidantes sino que además ayuda a la regeneración (es decir, que las células de la epidermis tardan menos en renovarse) y atención, reduce las cicatrices y previene el cáncer. Asi que la próxima vez que estéis dudando entre una Coca Cola y un té verde, ya sabéis qué hacer. (Fuente: Science Daily)

8. Fresas

Mi fruta favorita, sin duda. Aparte de estar riquísimas, son una fuente inigualable de vitamina C. Incluso comparándolas con las naranjas: 100 gramos de fresas contienen 10 mg más de vitamina C que 100 gramos de naranjas. También contienen vitaminas A y B6, fibra, potasio, folato y flavonoides. Como hemos comentado antes, todo esto es muy esencial para mantener una piel sana y protegerla de daños (radicales libres, por ejemplo), pero además contribuyen a prevenir enfermedades del corazón y el cáncer. Además, ayudan a reducir las rojeces, calman la piel quemada por el sol y eliminan las decoloraciones en los dientes. Yo me tomo casi todas las mañanas un smoothie (que es una especie de puré) de fresas, con leche de soja y semilla de lino triturada (sino es difícil que el cuerpo la absorba) para empezar el día con un buen chute de antioxidantes y proteínas. (Fuente: iOne Health).

9. Chocolate

Sí! Chocolate. Pero no la tableta de Milka de toda la vida. Para que el chocolate nos proporcione beneficios para la piel tiene que estar presente en al menos una concentración del 70%. El chocolate negro contiene flavonoides, que son antioxidantes y antiinflamatorios súper potentes, con lo cual, es perfecto para piel inflamada (ya sea por el sol, alguna infección, etc) y para luchar contra los radicales libres. Además algunos estudios sugieren que el chocolate reduce la presión sanguínea e incluso el colesterol (el malo) en un 20%. Eso sí, siempre se debe tomar con moderación. Una onza o dos al día de chocolate negro sería lo ideal. Mi favorito es el chocolate con 90% de cacao de Lindt. (Fuente: Web MD).

10. Agua

El cuerpo humano está compuesto de agua entre un 55 y un 75%. Aparte de ser un líquido totalmente esencial (para vivir, más que nada), proporciona muchos beneficios a la piel. Como hemos dicho antes, la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, y como tal, necesita del agua para funcionar bien, ya que la deshidratación puede contribuir a una piel seca. Por ello, bebiendo las cantidades necesarias de agua al día, nos aseguramos de que nuestra piel de mantenga hidratada, mejora su elasticidad y ademas regenera las células y los tejidos. Yo procuro tomar al menos dos litros al día, siempre tengo una botella en mi escritorio de la que voy bebiendo a lo largo del día. (Fuente: Live Strong).

Y hasta aquí lo que a estas horas y alturas, parece más un artículo que un post. Como he dicho antes, no soy, ni mucho menos, una experta en nutrición ni procuro serlo, pero creo que con un poco de interés y mucha investigación, he obtenido al menos los conocimientos básicos para escribir esta entrada. Como he dicho antes, creo que el dicho de “somos lo que comemos” es totalmente cierto, y el cambio que mi piel ha dado en estos últimos meses está aquí para demostrarlo. No sé si recordaréis que hace unos meses (Febrero, si mal no recuerdo) comenté en Twitter que iba a hacer un “experimento”. Pues bien, este era el experimento, y los resultados en mi caso hablan por sí solos. A estas alturas puedo decir que aparte de tener la piel muchísimo mejor, mi estado de salud y energía han mejorado significativamente.

Con este post no quiero decir que las cremas y productos con antioxidantes no sirvan de nada. Todo lo contrario: creo plenamente que utilizar productos con antioxidantes y protección solar son una garantía de peso para una piel saludable (y bonita) en el futuro, pero los productos que nos aplicamos atópicamente no llegan a traspasar todas las capas de la piel, por lo que es ahí donde una dieta saludable y rica en alimentos que ayudan a mantener el buen estado de la piel, juegan un papel importante. Si combinamos cosas buenas para la piel por dentro y por fuera, tenemos una probabilidad mucho mayor de evitar arrugas, manchas, decoloraciones, la famosa “ley de la gravedad”, y sobre todo, enfermedades como el cáncer.

Por supuesto existen muchísimos otros alimentos que son buenísimos para la piel, pero teniendo en cuenta que en este mismo momento, llevo escritas unas 2600 palabras, creo que sería buena idea dejarlo para otro día.

Ahora viene cuando sois vosotras las que escribís. Contadme: tenéis en cuenta la comida a la hora de cuidar vuestra piel? Notáis en vuestra piel los efectos de una semana de comer sano (o totalmente no sano)? Cómo cuidáis de la salud de vuestra piel? Hay algo que os haya parecido especialmente curioso en este post? Soy todo oídos (u ojos, en este caso).

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