Miscelánea

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OBJETOS DE DESEO (A.K.A WISHLIST)

Llevo unas semanas que no hago más que ver cosas que quiero. Digamos que soy una de esas personas a las que si se les antoja algo, se obsesionan y no paran de pensar en ello! Es cierto que últimamente estoy en “modo maquillaje” y no paro de ver productos nuevos (y no tan nuevos) que me encantan, y aunque tengo tantísimos, soy una “sucker” de las novedades y productos IT del momento.

Por ejemplo, este bolso de Gucci. Gucci es una marca que nunca me ha entusiasmado en cuanto a esencia de la marca y demás, y mucho menos en tema bolsos (me parecen bastante feos los que llevan su monograma estampado por todas partes) y sus típicos colores. Sobre todo porque en Londres cada dos por tres se ve pasar un bolso de Gucci o Louis Vuitton más falso que “una bufanda de Ositos” – al final como que les coges manía. Sin embargo este bolso es amor puro; se lo he visto a bastantes chicas en mi oficina y es precioso, muy “cuco”, del tamaño perfecto, muy cuadradito y con un cuero que parece mantequilla pura. Me parece absolutamente precioso, especialmente en este color azul cielo para esta primavera. Veremos qué pasa… Lo he visto aquí.

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En tema zapatos, estoy un poco en modo “tacones a un lado”; por una parte porque necesitaba darles un descanso a mis pobres pies, y por otra porque la tendencia ahora mismo son las zapatillas blancas, las sliders, plataformas planas setenteras y el zapato plano con punta. Vi este look de Camille Over The Rainbow y me encantó, además como tengo un par de ponchos de ese estilo ya tengo el look completo básicamente. Los que lleva ella son de Nicholas Kirkwood que como ya sabéis es uno de mis diseñadores de zapatos favoritos, y la verdad es que en zapato plano si que no me importa invertir porque les doy muchísimo uso. Los suyos son estos pero no sé si yo me compraría los blancos, qué opináis?

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En cuanto a belleza hay un par de cosas que llevo deseando bastante tiempo pero estoy siendo buena y me estoy esperando a terminar lo que tengo (estos polvos de Charlotte Tilbury y esta mascarilla de Aesop) que aunque me encantan, siempre me gusta cambiar de vez en cuando. Los dos productos en cuestión que llevan semanas en mi wishlist son la mascarilla nueva de Charlotte Tilbury (esta) y los polvos sueltos de Surratt (aquí). Los polvos me hacen especial ilusión porque se pueden llevar en el bolso! Los vi en Liberty hace unas semanas y me encantaron, muy suaves y van metidos en una especie de agujero con una redecilla metálica muy fina (?) que presionas con la borla y así coges producto. Es una marca japonesa asi que ya os podéis imaginar la calidad (menos mal que ya he “tocado pan” en los polvos de Charlotte, asi que no me queda mucho!).

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Por último… obsesión total, y no creo que pase de hoy sin comprármela, esta camiseta de yoga de Sweaty Betty, una tienda que me apasiona totalmente para todo lo que tenga que ver con deporte. Aquí es famosísima y se considera una tienda “para deportistas chic” en UK. El tejido es suavísimo, es larga y cómoda y la frase me encanta (las yogis que me leais lo entenderéis). Me la probé este fin de semana y al final no sé por qué la dejé de nuevo, y no he dejado de pensar en ella desde entonces. Ya sabéis, si lo dejáis en la tienda y al día siguiente aún lo recordáis, SE DEBE comprar. O al menos ese es mi lema… La podéis ver aquí. Ahora mismo tienen 10% de descuento si te suscribes a su newsletter además… meant to be!

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De momento creo que eso es “todo”, aunque como suelo decir, mañana ser un nuevo día para mi wishlist en la que hay mucho espacio…

Conociais alguno de los productos o estaba ya en vuestra wishlist? Alguna marca que no conociais? Hay algo que estéis deseando con todas vuestras fuerzas ahora mismo? Como he dicho, aún hay sitio en mi wishlist

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NUEVOS BLOGS DE LONDONINMYSTYLE

Quería anunciar brevemente dos proyectos en los que he estado trabajando últimamente. Ambos son bastante sencillos pero han recibido el visto bueno de familiares y amigos con lo que estoy contenta de poder presentaroslos a vosotr@s también.

El primer blog se llama Losing My Papers in London y es básicamente mi forma de contar y expresar situaciones de la vida cotidiana de Londres con imágenes. Con un toque de humor, por supuesto, también haciendo mención de mi visión de la sociedad británica y sus costumbres diarias. Espero que os guste y que os parezca interesante! Quería hacer algo rápido y entretenido donde dar rienda suelta a mi lado más personal de una forma humorística y espero haberlo conseguido de alguna forma.

Por otra parte, otro proyecto un poco más elaborado (aunque aún le falta algún detalle, pero no podía esperar a mostrároslo!) es mi blog sobre comida sana, Ally Can Cook. Si os pasáis por el blog podréis saber a qué viene el nombre, el cual mis amigas creen que es totalmente apropiado. Como ya sabéis, a principios de Enero, uno de mis propósitos para el 2015 era comer sano asiduamente, y lo he cumplido totalmente gracias a la documentación y lectura (y práctica!) pertinente. Este blog abarca mi transición a una vida más sana, recetas, estilo de vida, deporte, bienestar, y espero que un largo etcétera. Espero que también os interese y ver unas cuantas “caras” conocidas por allí! Estoy especialmente ilusionada con este blog, por una parte porque sé que me motivará día a día y por otra porque es un tema del que siempre he querido hablar pero me daba la impresión de que no pegaba mucho en este blog.

Solo quería presentaros mis dos nuevos “mini-proyectos” y como he dicho, que os sean útiles y entretenidos, y con suerte así podré publicar más a menudo ya que a veces siento que escribir todo el tiempo sobre moda y belleza es un poco monotema!

Un besazo enorme a tod@s y gracias por adelantado a las que me sigáis por allí también.

xx

Ally

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Propósitos, obsesiones y té inglés

Antes de nada, feliz Año Nuevo. Espero que hayáis empezado el año con buen pie y que tengáis muchos propósitos que os hagan sentir bien tanto a vosotros como a los demás. Los míos se limitan a los típicos de siempre, aunque tengo la suerte de que no fumo y lo siento, pero no me planteo ni pisar un gimnasio porque los odio con toda mi alma. No sé si es porque soy una introvertida de los pies a la cabeza y odio que me molesten o hablen (o haya gente a mi alrededor en general) cuando estoy concentrada en algo, o simplemente porque soy una “tirillas” y lo mío con las máquinas es una causa perdida.

Lo bueno es que impulsada por este rechazo natural de los espacios deportivos comunes, al menos estoy haciendo un esfuerzo y centrándome más en la alimentación. No penséis por un solo segundo que esto tiene algo que ver con comer espárragos tres veces al día y contar los granos de arroz que me como. Creo que la vida es demasiado corta como para pasarla restringiéndonos en algo tan vital y divertido como la comida. Simplemente se trata de ser más conscientes de lo que ponemos en nuestro cuerpo, y comer lo más natural posible, evitando procesados (y creedme, viviendo en Londres es algo más difícil que pedirle a Moschino que diseñe algo que no sea digno del ghetto más ghetto) e ingredientes que no sabemos ni lo que son.

En esta cuestión me está ayudando mucho este libro de las hermanas Hemsley (motivada por el hecho de haberme puesto enferma tres veces en mes y medio) cuya filosofía es muy simple: comer de todo, cocinar con ingredientes naturales y orgánicos y limitar el consumo de gluten o alimentos sin ningún tipo de valor nutricional. Las recetas son absolutamente HEMSLEYHEMSLEY_book_reveal.web_.jpg-6703deliciosas, súper fáciles de preparar (creedme, si yo puedo, cualquiera puede) y además en la introducción explican su filosofía y por qué eligen ciertos alimentos, para qué son buenos (por ejemplo, algunos facilitan la absorción de vitaminas, otros reparan el estómago, otros la circulación, etc.) y los básicos que debemos tener en nuestra cocina. Yo de momento ya me he hecho con un gran bote de aceite orgánico extra virgen de coco, harina de coco, alforfón, amaranto y otras tantas cosas que ni sabía que existían (lo compro en esta tienda online). Como ellas dicen, es un cambio de estilo a la hora de comer, no una dieta, y la vida es demasiado corta como para pasárnosla contando calorías. Con esto de las modas, parece que cualquiera que no tenga el cuerpo de una monitora de fitness con 10 años de experiencia es una foca – qué tipo de ridiculez (por no decir un taco) es esta? A dónde vamos a llegar.

Por otra parte también he intentado tomar más té (sí, aún más) e intentar rebajar mi consumo de café casi crónico, y gracias a T2 Tea estoy incluso obsesionándome con él. Para las que no conozcáis esta tienda, es una de mis favoritas de Londres (yo suelo ir a la de Shoreditch) y es básicamente una tienda de tés de mil sabores y colores, aunque también tienen tazas y t2_tea_selection.1363002678teteras. Si quieres probar alguno de los tés, solo tienes que pedírselo y te lo hacen al momento, y además todos los dependientes son muy amables (y un poco hippies, me encantan). Yo suelo ir al menos una vez a la semana a mirar qué hay y siempre acabo comprando algo. Si pasáis por alguna de sus tiendas no dudéis en entrar y probar algo, o al menos verla por dentro porque tiene un “concepto muy cool” (según las palabras de mi amigo). Para las que no tengáis la oportunidad de visitar la tienda, también hacen envíos internacionales desde su tienda de Shoreditch si llamáis. Mis favoritos de momento son London Breakfast (fuerte y ahumado), Ayurvedic Tea Chai, Refresh, Detox, Tummy Tea, Just Ginger, Wake Up, Pai Mu Tan y Japanese Sencha. Os juro que ni saben quién soy ni me han pagado por mencionarles, esta obsesión es por desgracia algo real con lo que tengo que vivir cada día.

Otro propósito para este año es sin duda el de utilizar lo que tengo antes de seguir comprando. Solo vosotras entendéis lo duro que es esto, ya que la fuerza que nos empuja a todos esos nuevos productos llenos de shimmer y color es más grande que la gravedad en sí. Soy la primera que de vez en cuando sucumbe a este poder mayor, pero quiero intentar Hourglass-Veil-Fluid-Makeup-Oil-Free_2luchar contra ello en medida de lo posible. Por este motivo desde que empezó el año he estado utilizando constantemente los mismos productos. Regalé muchas de las cosas que no utilizaba en Navidad a mis amigas y familia y me quedé con los productos sin los que no podría vivir. Algunos de los productos que he utilizado sin parar este mes han sido la ya legendaria paleta de Charlotte Tilbury de bronzer e iluminador, de la cual os hablé ya en esta entrada anterior. Y es que es ideal tener ambos productos en una sola paleta y que además sean de la mejor calidad que he podido probar en esta categoría, es un sueño. Otro producto que no he dejado de utilizar es también esta base de Hourglass que es lo más parecido a Photoshop que se puede encontrar en el mercado, sobre todo si se utiliza con la brocha para base de la misma marca. Ya lo comenté en el Facebook del blog, pero es una base ligera tipo serum, de acabado semi-jugoso, con una duración excelente y que al menos a mí no me saca ningún brillo – y por si fuera poco tiene muchísima cobertura, sobre todo teniendo en cuenta la textura tan ligera (yo utilizo el tono Yvory y soy NC20). Amor incondicional.

Otro producto que no paro de utilizar es como no, mi colorete favorito de NARS, Deep Throat. Este rosa pálido asalmonado y con brillo ligero es lo más favorecedor que una se puede echar a la cara (en este caso, literalmente). El mío ya tiene un agujero considerable y en cuanto se me acabe es un producto que repondré sin dudarlo dos veces. Y hablando de productos que se acaban… un pánico que tengo es el momento en el que se me acabe este eyeliner de Kat Von D que mi amiga Sandra me trajo de U.S.A. He probado muchísimos eyeliners, de muchas marcas, y este es con una diferencia monumental, el mejor que he probado en toda mi vida. Es negrísimo, súper fácil de aplicar (os aseguro que para delinearme soy lo más torpe que hay), se seca enseguida y una vez puesto no se mueve en todo el día. Desde que lo abrí no lo he dejado de utilizar y de tener pesadillas con el día en que haga su ultimo trazo.

acneEn cuestión de ropa, creo que estoy consiguiendo este propósito bastante bien. Prácticamente vivo (y sé que hay clon en Zara pero ni comparación en calidad, obviamente!) en estas botas de Acne (las mías son estas, aunque estas otras también las tengo y me encantan), sudaderas de Markus Lupfer, estos pantalones de Zara y mi querida Consuelo (a.k.a Pashli bag de Phillip Lim, aunque hay otro en rebajas aquí). Y es que estoy decidida a amortizar el dinero invertido en estas prendas – cada día se me cae una lágrima al ver todas esas cajas de zapatos apiladas en mi armario y darme cuenta de que ni siquiera recuerdo qué par de zapatos hay dentro. En fin, poco a poco.

Creo que ese es el secreto de los propósitos de año nuevo, ir poco a poco y ponernos metas realistas que nos hagan sentir bien; quizás para otras personas sean insignificantes, superficiales, incluso tontos, pero los propósitos son siempre proyectos personales que nadie tiene derecho a juzgar, porque como ya os dije en una entrada anterior, estamos atrapados en nuestra propia cabeza y los únicos que tenemos derecho a juzgar lo que hay dentro, somos nosotros.

Y con esta frase ligeramente condescendiente, me voy a tomar el tercer té de la mañana. Hasta pronto.

xx

Ally

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Une Espagnole à Londres (Part Une)

Creo que hay únicamente dos cosas que me gustan de la Navidad en Londres: la fiesta de Navidad y tarde de bebidas de Navidad de la empresa (esta última hoy mismo, viva el prosecco a las 4 de la tarde) y que las tiendas abren hasta tarde. Ayer, como cada semana, fui a cenar al “centro” para luego pasar por alguna que otra tienda, ya sabéis, de postre. Por suerte, parece ser que H&M abre hasta las 10 de la noche (las 10!), por lo que sucedió una visita furtiva a la sección de decoración de casa. Porque nunca se tienen demasiados cojines y fundas de búfalos, verdad?

Si os soy sincera nunca me he dedicado mucho a la decoración de las casas en las que he vivido en Londres, básicamente porque viviendo de alquiler, siempre se tiene ese sentimiento de que la casa no es realmente tuya – aunque por los precios que pagamos por el alquiler (una media de £1027 al mes en el Reino Unido, for Christ’s sake), ya nos podían regalar algún metro cuadrado. Al menos nuestra casera actual – que por cierto, es mitad española mitad sueca, coincidencias de la vida – nos permitió colgar todos los cuadros que quisiéramos y además tener a “la pequeña terrorista con pelo”, como llama El Sueco a mi gata. El resultado de esto derivó por mi parte en un cuadro de unas puntas de ballet y otro de unas mujeres manifestándose frente a Margaret Thatcher en la puerta de 10 Downing Street ataviadas únicamente con camisetas oversize blancas y pancartas; por parte del sueco, en una mini-exhibición de las obras de arte de diferentes amigos artistas, que incluyen fotografías artísticas y un cuadro dibujado que yo personalmente nunca he llegado a entender, que muestra a un chico tendido en el suelo desnudo junto a una valla de madera al que le está lloviendo encima, pero aun así, sonríe. Supongo que en parte puedo sentirme identificada con lo de la lluvia y seguir sonriendo, pero supongo que me habría ataviado para la ocasión, al menos con unos skinnies y una camiseta simple de Alexander Wang. Las incongruencias de la vida multicultural en pareja, en definitiva.

Volviendo al tema principal, como decía, estas son las únicas cosas que me gustan de vivir en Londres durante la Navidad. Sé que a muchas de vosotras os encanta esta ciudad en esta época, supongo que por las luces y supuestamente lo bonito que esta todo, pero para los que vivimos aquí es como vivir en un Black Friday americano continuo durante un mes (o dos). Es la gran pesadilla anual de la que todos los londinenses nos quejamos, no porque tengamos la manía de quejarnos por todo, que también; en verano porque hace demasiado calor, en invierno porque hace demasiado frío, que si el metro es un antro y suenas mocos negros, que si hay cola para todo (quién narices espera hora y media bajo la lluvia para comer dos lonchas de bacon en Shoreditch? Los londinenses, of course!) y que si Selfridges necesita al menos una docena de azafatas de vuelo que indiquen la salida de emergencia en las rebajas. La cuestión es quejarnos. Nos encanta, es deporte nacional, así como dicen que en España lo es el cotilleo, aquí lo es el quejarse.

De hecho, otra cosa que me encanta de Londres (y el Reino Unido en general), es la anticipación que hay para las fiestas. San Valentín, Semana Santa, el comienzo del verano, Halloween, Navidad, Año Nuevo. Aquí todo empieza dos meses antes. Y siempre me sorprende lo en serio que la gente se toma todas estas celebraciones, da igual lo ridículas que sean. Por ejemplo, hoy mismo es el National Christmas Jumper Day, que es básicamente un día en el que la gente se pone para ir al trabajo el jersey navideño más ridículo que encuentra (sabréis de lo que hablo si habéis visto El Diario de Bridget Jones). Ayer fui con mi gemelo Olsen a Primark (quién me lo iba a decir…) para intentar encontrar algún jersey baratucho que le sirviera. Lo que nos encontramos dentro fueron jerséis verdes o rojos tirados por todas partes, mucho nerviosismo de última hora y gente peleando por jerséis con barrigas de Santa Claus en 3D. Por un momento nos quedamos parados, observando nuestro alrededor como si fuera una película, callados y con un miedo obvio en nuestra expresión, de la que solo nos salió decir: “Ahora recuerdo por qué no venimos aquí nunca”. The Walking Dead se queda en película de Disney al lado de Primark en época de Navidad.

Lo mejor de todo es ver como esta tradición del Christmas Sweater ocurre en mi oficina. Como algunas de vosotras ya sabéis, trabajo en editorial de moda y obviamente es un ambiente en el que uno de los uniformes más informales consiste en camisas de seda, faldas midi y unos Jimmy Choo de tacón de 12 centímetros, por poneros un ejemplo. Y es cuando ves a tus compañeras con un jersey rojo de pingüinos con gorros de Santa Claus con la frase “’Tis de season to be jolly”, que dices: “Te conozco de algo?” Confieso que a mí se me ha olvidado por completo (quizás un poco queriendo) y he venido con unos culottes hasta debajo de la rodilla de color camel y un jersey de cachemir de Uniqlo de color crema con cuello en pico. Llamadme sosa, pero el rojo y el verde me sientan como una auténtica patada.

Ahora que lo pienso, otra cosa que me encanta de la Navidad en Londres es la comida. No es que yo cocine en absoluto mucho, pero los supermercados se llenan de todo tipo de dulces y licores típicos de esta estación, y confieso que soy una convert a las mince pies y al mulled wine. Si no lo habéis escuchado nunca, las mince pies son unos pastelitos rellenos de una misteriosa pasta dulce que irónicamente no lleva ningún tipo de carne (hoy en día, aunque sí antiguamente), sino una mezcla de pasas de mil tipos, especias, brandy, glucosa y no se sabe qué más cosas que probablemente sean ilegales en más de un estado de U.S.A. Y el mulled wine, que es básicamente un vino tinto caliente con especias. Probablemente ya estéis alargando la mano para buscar la bolsa de plástico más cercana en la que poder desahogar vuestro estómago ahora mismo, pero os lo digo: no desechéis la idea hasta que lo probéis. Es un mundo oscuro y nuevo, como el de Marmite! Solo después que una deja de luchar contra ello y permite que estas tres cosas entren en su vida puede una considerarse londinense.

Otra cosa que me gusta desde el punto de vista de una beauty addict, son los stocking fillers. Aquí es costumbre poner un calcetín colgado sobre la chimenea y llenarlo con pequeños detalles. Este es nuestro momento, chicas. El momento de ir a Boots, Superdrug o incluso Selfridges y conseguir minitallas de productos que queríamos probar pero que no nos atrevíamos a comprar en tamaño completo. Philosophy por ejemplo hace muchos tipos cada año y cada dichosa Navidad caigo en la trampa, felizmente. Pero como siempre me recuerda El Sueco, mientras me hace un eye-roll y suspira, “te gusta todo lo que sea una versión mini de algo o que sea brillante” (“You like everything that is tiny or has glitter in it”).

Quizás después de todo, Londres en Navidad no esté tan mal. Al menos si se evita Oxford Street, Piccadilly, Regent Street, Carnaby Street, Tottenham Court Road, Mayfair, Bond Street o New Bond Street (me dejo algo?) durante todo diciembre y parte de enero, sobre todo los fines de semana. De todos modos, es cierto lo que dicen; si no puedes con ellos, únete. Y después de casi dos lustros en Londres, creo que ya es hora de rendirme, y como dijo Kevyn Aucoin: EMBRACE IT.

xx

Ally

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Charlotte Tilbury Favourite Products II/ Productos favoritos de Charlotte Tilbury II

Como prometí aquí está la lista de mis productos favoritos de Charlotte Tilbury, quizás no tan “necesarios” (necesarios en ese sentido que solo las Beauty Addict conocemos) pero sí unos buenísimos básicos/fondo de armario para el neceser. Lo quería publicar hoy porque es el último día de gastos de envío gratis en Net-A-Porter asi que aún estamos a tiempo.

 

CONCEALERAlways the Bridesmaid

Productos que merecen la pena: arrepentimiento cero.

The Retoucher (Fair 2 para NC20): Este corrector hace lo que debe hacer: neutraliza, corrige y tapa la ojera. Su textura es bastante líquida por lo que es fácil de difuminar y a mí al menos nunca se me cuartea en ningún momento, incluso puesto sobre el pre corrector de Bobbi Brown y sellado con polvos. Me gusta mucho porque ilumina bastante la zona sin dar ese efecto de “acabo de volver de esquiar”. Un producto muy bueno en comparación con otras marcas de la misma línea, y repetiré seguro.

Básico en el neceser: 7/10

BLUSHBlush Brush: Esta brocha tiene una forma bastante idónea para aplicar el colorete aunque a mí normalmente me gustan las brochas más suaves. El diseño me parece absolutamente precioso y es cierto que es más difícil que se te vaya la mano difuminando con esta brocha que con las que son más suaves, con lo que para mí merece la pena. Desde que la tengo la he lavado varias veces y no ha soltado ni un solo pelo. Tampoco ha desteñido, y es que estoy bastante segura de que las cerdas llevan su color natural. En cuanto al tamaño, me parece perfecto, porque se puede usar tanto para colorete como para polvos.

Básico en el neceser: 6.5/10

MASCARACharlotte Tilbury Full Fat Lashes Mascara: Esta máscara es una de mis favoritas. Es muy negra y separa las pestañas perfectamente y da el volumen justo. Es una máscara para diario que queda bastante natural con un par de capas, por lo que si estáis buscando unos pestañones de efecto pestaña postiza, recomendaría buscar en otro sitio. Aparte del efecto natural, lo que más me gusta es su duración, ya que no se emborrona para nada y tampoco hace las típicas “bolitas” que otras máscaras de pestañas dejan cuando te pasas de capas. Es otro básico en mi neceser (ya lo he repuesto tres veces desde que empecé con ella).

Básico en el neceser: 8/10

BROWBrow Lift: Este lápiz de cejas es uno de mis favoritos, junto al de Anastasia Beverly Hills. En mi opinión, los colores y la formulación son de hecho sospechosamente parecidos. La única diferencia que le encuentro es la forma del lápiz. El de Anastasia lleva una mina finísima, y este en cambio lleva una mina plana y más alargada. Lo bueno de este lápiz es que básicamente tiene ya la forma de la ceja hecha, y utilizándolo de forma horizontal, se puede rellenar la ceja sin mucho lío (si yo puedo hacerlo, vosotras también, creedme). Si se utiliza en horizontal, es facilísimo trazar la ceja (digamos, la “cola” de la ceja, que es más fina que el resto). Duran muchísimo incluso en verano y la verdad es que es un producto de 10; yo creo que para decidirse entre este y el de Anastasia solo hay que basarse en qué forma de lápiz nos resulta más comoda.

Básico en el neceser: 9/10

EYETake It All Off Genius Eye Make-Up Remover: Confieso que con este producto tengo un gran dilema, y ahora os explicaré por qué. El producto en sí es DE DIEZ. El mejor desmaquillante de ojos que he probado nunca, con diferencia, incluso por encima de Bioderma. Es un desmaquillante bifásico que hay que agitar antes de usar, se humedece un algodón con un poco de producto y… adiós maquillaje. Literal. Ni insistir, ni arrastrar, ni irritar; Nada. Nothing. Niente. Jamais. Desmaquilla TODO el maquillaje, incluso la máscara waterproof casi de una sola pasada, solo con dejar el algodón un par de segundos y deslizarlo ligeramente. Nunca me fue tan fácil desmaquillarme los ojos. Ahora sí, si me preguntáis por el packaging… horror. Es absolutamente precioso y al mismo tiempo absolutamente inútil. Tiene una tapa parecida a la de algunos quitaesmaltes de uñas, esa típica que tienes que “bombear” para que salga el producto. Es horrible porque es imposible controlar la cantidad que sale, sin contar las veces que el producto me ha salido disparado y ha acabado en cualquier cortina, sofá o incluso ropa que hubiera cerca. Si arreglaran lo que es el mecanismo del desmaquillante, lo compraría por litros! La próxima vez lo decantaré en otro bote menos peligroso.

Básico en el neceser: 9/10

Y esta es mi segunda lista de productos favoritos de la marca Charlotte Tilbury. Habéis probado alguno de ellos? Habríais incluido alguno más en la lista? Dentro de poco publicare la última lista con mis productos no tan favoritos, ya que no urge tanto como esta! Espero haberos dado ideas para este último día de pecados…

xx

Ally

Photo Credit: Net-A-Porter