Autor: Ally L.

summer hair pinterest

General Obsessions & Summer Love

U obsesiones en general. Se podría decir que soy una persona muy de “todo o nada” y cuando algo se me mete entre ceja y ceja (bien delineada con el lápiz de Anastasia, eso sí), no hay manera de pararlo.

En este momento tengo varias cosas que no puedo parar de utilizar, comprar, comer y vestir, y las quería compartir con todas las lectoras de London In My Style.

Para empezar, en cuanto a comida se refiere, estoy obsesionada con los aguacates al horno. Sí, aguacates de toda la vida cocinados en el horno de toda la vida, calientes. El otro día mi madre se partía de risa cuando se lo conté y le dije “Mi vida ha sido una mentira hasta este momento”. Descubrí esta receta gracias a la app de Deliciously Ella, pero pronto publicaré mi propia versión en mi otro blog Ally Can Cook. Como siempre tengo aguacates en casa, y además se cocinan en 15 minutos, sé que pase lo que pase y no matter lo cansada que esté, los aguacates siempre estarán ahí esperándome para una cena súper rápida y nutritiva. Si no lo habéis probado, ni se os ocurra decir que no os gusta porque eso significará que vuestra vida es una mentira también (jaja).

A lo siguiente no le llamaría obsesión, pero como ya sabéis estoy muy interesada en todo lo que se refiere a nutrición y hace poco he descubierto este documental llamado Fed Up que se puede ver en iTunes y otras plataformas. Trata de todas las mentiras que nos han contado sobre lo que es lo correcto en cuanto a nutrición y ejercicio se refiere, un poco como el Earthlings de la comida. Según la descripción, este documental cambiará tu forma de comer para siempre. No quiero decir nada más porque me gustaría que volvierais a esta entrada y me dijerais qué pensáis después de verlo. Es mejor saberlo todo que seguir ignorándolo y quejarse después! Muy recomendable.

coconutVolviendo a temas menos serios. En cuanto a cabello, estoy obsesionada con un par de cosas. Por una parte, mi nuevo corte de pelo, que me hicieron en la peluquería Taylor Taylor. Antes lo tenía largo (cosa a la que me vi obligada gracias al desastre que me hicieron en otra peluquería hace unos meses) y bastante soso, asi que me hice un corte a capas de media melena, de esos que parece que te acabas de levantar de la cama, da igual la hora que sea. Me encanta este corte porque incluso ignorando el secador, queda muy bonito. Pero he encontrado tres productos que mi nuevo corte (y color, porque también me lo teñí) de pelo ama totalmente. Por una parte, el acondicionador de coco (y el champú) de la marca ORGANIX y la “crema” para el pelo Dirty de Lush. El acondicionador huele a “gloria pura”, como suelo decir, e hidrata muchísimo el pelo, súper necesario después de pegarle una paliza de tinte. Estaba usando uno de Kiehl’s y vamos, OGX se ríe en su cara mediocre (y eso que amo la marca Kiehl’s). Me encanta porque dejan el pelo muy limpio, suave e hidratado, por no mencionar el olor… sin palabras.

La crema moldeadora de Lush es también una gran obsesión, no solo porque el olor es totalmente adictivo e indescriptible, sino también porque acentua ese look de “bed head” que llevo ahora. Es bastante potente sin apelmazar el pelo y además al cabo de las horas si lo moldeas un poco más con las manos, el efecto revive otra vez. Os he dicho que no puedo parar de olerme el pelo? #soyunadeesaspersonas

COLOUR_POPEn cuanto a maquillaje y demás, como ya habréis visto por Twitter e Instagram, estaba esperando el lanzamiento de los labiales Colour Pop de Clinique como quien espera ansiosamente las vacaciones, Navidad, o el pay day. Por fin, encontré los tonos que quería: Punch Pop y Poppy Pop, el rosa más chic y el naranja rojizo más favorecedor que he tenido, respectivamente. Son muy hidratantes e incluso al pasar las horas, ese efecto de labios hidratados no desaparece, y son muy cremosos. Lo que más me gusta de estos nuevos labiales es que son de larga duración y aún así no resecan para nada. Admito que quiero más colores y pronostico una probabilidad del 97% de que alguno más me obligue a llevársele a casa. Y mirad que Clinique nunca me ha llamado en lo que a maquillaje se refiere, pero con esto han dado totalmente en el clavo. Además, me ENCANTA el packaging!

En fin, moving on. Hace poco han lanzado unos nuevos esmaltes Sunset Nail Paint de Barry M, y como todas sabemos, zapatos y esmaltes, nunca se tienen demasiados. Estos esmaltes supuestamente tienen un efecto gel que se activa con la luz natural del día, proporcionando así un efecto más brillante y duradero (de gel, vamos). Se supone también que el esmalte y top coat de esta colección solo funcionan juntos (osea, que no sirven por separado). Dejadme romper la barrera del WTF que probablemente estaréis pensando y deciros que son unos de los mejores esmaltes que he probado (yo tengo los tonos Fuschia Generation y Peach For The Stars). El efecto es totalmente de gel. No sé si lo de la activación de este efecto tiene nada que ver con la luz solar porque de hecho me las pinté de noche (viviendo al límite, ya sabéis) y aún así conseguí el efecto. Las llevo pintadas desde el miércoles por la noche y aún están intactas, exceptuando un trozo diminuto del dedo corazón de la mano derecha (y no, no he estado mandando a tomar viento a nadie excesivamente estos días). Me parecen increíbles, sobre todo el súper brillo que tienen y de hecho en cuanto termine esta entrada iré a por más colores. Well done Barry M.

De todas formas si os interesan mis compras de droguería londinense, tengo pensado publicar una entrada exclusiva sobre esto muy pronto.

isabel_marant_dicket_bootsEn cuanto a ropa y complementos, llevo las últimas semanas en modo automático levitando hacia las mismas prendas una y otra vez. OK, las Dicker Boots the Isabel Marant son un básico en mi vida, nos complementamos perfectamente, como la sal y la pimienta, el beige y el marrón, o Hannah y Caleb. Tanto que me las he comprado también en negro… las que ya tenía eran estas marrones, y me las pongo con todo: vaqueros tobilleros, vestidos, pitillos negros desgastados, pantalones de cuero, minifaldas… y además cuanto más gastadas estén, son más bonitas! Son comodísimas porque el tacón no es muy alto y además es ancho. Me encanta ese look bohemian chic que le dan a cualquier outfit.

En cuanto a bolsos, acabo de comprarme uno que llevaba deseando con todas mis fuerzas desde hacía muchísimo tiempo (digamos que deseo uno, al tiempo lo compro, y paso a desear otro como si no existieran los anteriores) pero este mes no he dejado de usar el Bucket Bag de Mansur Gavriel, que de hecho siempre está sold out y lo conseguí en su día básicamente por lista de espera. De todas formas siempre suelen hacer 2-3 tiradas al año (una a principios de año, otra después del verano y otra en Noviembre) asi que esperemos que vuelvan pronto. La versión de canvas (que por supuesto, ya está sold out, otra lista de espera a la que me toca añadirme) me parece preciosa también, y la mochila… ay la mochila; es protagonista de mis sueños más vivos. Aunque el tote bag es también digno de obsesión.

thankfifiY por último, los culottes. Esa prenda tan polémica que probablemente en España se esté empezando a ver ahora (me los puse cuando fui de visita en Navidad y recibí alguna que otra subida de ceja). De hecho cuando puse un look en Instagram el verano pasado, el look tuvo unos likes mínimos, lo mismo que cuando puse las Birckenstock hace dos años y ahora están en todas partes. Asi que espero que el mundo por fin aprecie la belleza de estos pantalones/falda/midi/whatever de una vez por todas. Estoy obsesionada con este par en color vaquero que es absolutamente idéntico a los de Sonia Rykiel. Estoy deseando ponérmelos con este crop top de Zara y unas plataformas, muy Ángeles de Charlie todo.

Y hasta aquí mis obsesiones del momento, aunque si os soy sincera me temo que haré una entrada con más favoritos y obsesiones dentro de poco. De momento tengo que guardar un poco de energía para este fin de semana. Tengo pensado hacer el cambio de armario de invierno a primavera/verano y solo os puedo decir que El Sueco tiene miedo. Cada vez que lo hago, entra a la habitación y me dice que está viendo ropa que nunca ha visto, que parece que nos han robado del desastre que monto, y sale despavorido. Tengo muchas ganas de deshacerme de los abrigos y volver a los trench, chaquetas largas y cardigans, los echo de menos y ellos a mí. Además con mis dos nuevos labiales y mi melena corta estoy preparadísima para el buen tiempo; este ha sido el invierno más largo que he vivido en Londres y creo que ya nos lo merecemos!

xx

Ally

Photo credits: Pinterest.com, Thankfifi.com

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Ondas de sirena (en Londres): Spray de sal casero

Siempre he dicho que no escribiría ninguna entrada por obligación y que solo lo haría cuando tuviera algo importante que contar o decir, y si hermanas beauty addicts, esta entrada es totalmente necesaria. Esta entrada va a ser short & sweet pero creo que bastante eficiente.

Si hay una cosa que siempre he querido conseguir en mi cabello y nunca he podido, ha sido ese look de sirena recién salida del mar, muy nonchalant y desenfadado, una versión pro del look “recién levantada”. Después de mirar el mercado y ver las opciones carísimas que consistían en su mayoría en agua y poco más, me decidí a experimentar en casa.

Gracias a varias pruebas puedo decir que finalmente he encontrado una fórmula que funciona y deja unas ondas naturales y playeras muy bonitas dignas de “1,2,3… Splash!”. Es una receta muy económica y que podemos hacer con cosas que la mayoría ya tenemos por casa.

Mi fórmula para este spray casero es la siguiente:

  • Un bote de spray vacío (el mío es de Boots de unos 100ml)
  • 100 ml de agua mineral o destilada
  • 1 cucharada de sal marina (yo usé sal Maldon pero cualquier sal marina o sal Epsom sirve)
  • 1/2 cucharadita de acondicionador
  • Aceite de coco (un guisante) y 2-3 gotitas de aceite de argán (podéis usar cualquiera, yo tenía estos por casa)
  • Gel o cera para el pelo (un guisante) o cualquier producto en gel o crema para moldear el pelo que tengáis por casa, yo usé Dirty de Lush.

Mezclar todo en la botella y agitar bien hasta que quede todo bien mezclado. Pulverizar sobre el pelo y moldear un poco con las manos para dar forma.

Y ya está! No me puedo creer que haya sprays de este tipo en el mercado que cuesten más de £20, y además muchos llevan de todo menos sal marina, lo cual es bastante irónico. Podéis experimentar con diferentes cantidades para conseguir la consistencia que necesitéis que variará dependiendo de los productos que pongáis.

Os animo a probarlo y a que me comentéis qué os parece. A mí mi media melena me queda muy ondulada y desenfadada, me gusta mucho el resultado y además al haberlo hecho en un bote pequeño lo puedo llevar perfectamente en el bolso por si quiero aplicarlo y revivir la melena cuando estoy fuera de casa todo el día!

Hasta muy pronto! xx

Ally

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NUEVOS BLOGS DE LONDONINMYSTYLE

Quería anunciar brevemente dos proyectos en los que he estado trabajando últimamente. Ambos son bastante sencillos pero han recibido el visto bueno de familiares y amigos con lo que estoy contenta de poder presentaroslos a vosotr@s también.

El primer blog se llama Losing My Papers in London y es básicamente mi forma de contar y expresar situaciones de la vida cotidiana de Londres con imágenes. Con un toque de humor, por supuesto, también haciendo mención de mi visión de la sociedad británica y sus costumbres diarias. Espero que os guste y que os parezca interesante! Quería hacer algo rápido y entretenido donde dar rienda suelta a mi lado más personal de una forma humorística y espero haberlo conseguido de alguna forma.

Por otra parte, otro proyecto un poco más elaborado (aunque aún le falta algún detalle, pero no podía esperar a mostrároslo!) es mi blog sobre comida sana, Ally Can Cook. Si os pasáis por el blog podréis saber a qué viene el nombre, el cual mis amigas creen que es totalmente apropiado. Como ya sabéis, a principios de Enero, uno de mis propósitos para el 2015 era comer sano asiduamente, y lo he cumplido totalmente gracias a la documentación y lectura (y práctica!) pertinente. Este blog abarca mi transición a una vida más sana, recetas, estilo de vida, deporte, bienestar, y espero que un largo etcétera. Espero que también os interese y ver unas cuantas “caras” conocidas por allí! Estoy especialmente ilusionada con este blog, por una parte porque sé que me motivará día a día y por otra porque es un tema del que siempre he querido hablar pero me daba la impresión de que no pegaba mucho en este blog.

Solo quería presentaros mis dos nuevos “mini-proyectos” y como he dicho, que os sean útiles y entretenidos, y con suerte así podré publicar más a menudo ya que a veces siento que escribir todo el tiempo sobre moda y belleza es un poco monotema!

Un besazo enorme a tod@s y gracias por adelantado a las que me sigáis por allí también.

xx

Ally

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Propósitos, obsesiones y té inglés

Antes de nada, feliz Año Nuevo. Espero que hayáis empezado el año con buen pie y que tengáis muchos propósitos que os hagan sentir bien tanto a vosotros como a los demás. Los míos se limitan a los típicos de siempre, aunque tengo la suerte de que no fumo y lo siento, pero no me planteo ni pisar un gimnasio porque los odio con toda mi alma. No sé si es porque soy una introvertida de los pies a la cabeza y odio que me molesten o hablen (o haya gente a mi alrededor en general) cuando estoy concentrada en algo, o simplemente porque soy una “tirillas” y lo mío con las máquinas es una causa perdida.

Lo bueno es que impulsada por este rechazo natural de los espacios deportivos comunes, al menos estoy haciendo un esfuerzo y centrándome más en la alimentación. No penséis por un solo segundo que esto tiene algo que ver con comer espárragos tres veces al día y contar los granos de arroz que me como. Creo que la vida es demasiado corta como para pasarla restringiéndonos en algo tan vital y divertido como la comida. Simplemente se trata de ser más conscientes de lo que ponemos en nuestro cuerpo, y comer lo más natural posible, evitando procesados (y creedme, viviendo en Londres es algo más difícil que pedirle a Moschino que diseñe algo que no sea digno del ghetto más ghetto) e ingredientes que no sabemos ni lo que son.

En esta cuestión me está ayudando mucho este libro de las hermanas Hemsley (motivada por el hecho de haberme puesto enferma tres veces en mes y medio) cuya filosofía es muy simple: comer de todo, cocinar con ingredientes naturales y orgánicos y limitar el consumo de gluten o alimentos sin ningún tipo de valor nutricional. Las recetas son absolutamente HEMSLEYHEMSLEY_book_reveal.web_.jpg-6703deliciosas, súper fáciles de preparar (creedme, si yo puedo, cualquiera puede) y además en la introducción explican su filosofía y por qué eligen ciertos alimentos, para qué son buenos (por ejemplo, algunos facilitan la absorción de vitaminas, otros reparan el estómago, otros la circulación, etc.) y los básicos que debemos tener en nuestra cocina. Yo de momento ya me he hecho con un gran bote de aceite orgánico extra virgen de coco, harina de coco, alforfón, amaranto y otras tantas cosas que ni sabía que existían (lo compro en esta tienda online). Como ellas dicen, es un cambio de estilo a la hora de comer, no una dieta, y la vida es demasiado corta como para pasárnosla contando calorías. Con esto de las modas, parece que cualquiera que no tenga el cuerpo de una monitora de fitness con 10 años de experiencia es una foca – qué tipo de ridiculez (por no decir un taco) es esta? A dónde vamos a llegar.

Por otra parte también he intentado tomar más té (sí, aún más) e intentar rebajar mi consumo de café casi crónico, y gracias a T2 Tea estoy incluso obsesionándome con él. Para las que no conozcáis esta tienda, es una de mis favoritas de Londres (yo suelo ir a la de Shoreditch) y es básicamente una tienda de tés de mil sabores y colores, aunque también tienen tazas y t2_tea_selection.1363002678teteras. Si quieres probar alguno de los tés, solo tienes que pedírselo y te lo hacen al momento, y además todos los dependientes son muy amables (y un poco hippies, me encantan). Yo suelo ir al menos una vez a la semana a mirar qué hay y siempre acabo comprando algo. Si pasáis por alguna de sus tiendas no dudéis en entrar y probar algo, o al menos verla por dentro porque tiene un “concepto muy cool” (según las palabras de mi amigo). Para las que no tengáis la oportunidad de visitar la tienda, también hacen envíos internacionales desde su tienda de Shoreditch si llamáis. Mis favoritos de momento son London Breakfast (fuerte y ahumado), Ayurvedic Tea Chai, Refresh, Detox, Tummy Tea, Just Ginger, Wake Up, Pai Mu Tan y Japanese Sencha. Os juro que ni saben quién soy ni me han pagado por mencionarles, esta obsesión es por desgracia algo real con lo que tengo que vivir cada día.

Otro propósito para este año es sin duda el de utilizar lo que tengo antes de seguir comprando. Solo vosotras entendéis lo duro que es esto, ya que la fuerza que nos empuja a todos esos nuevos productos llenos de shimmer y color es más grande que la gravedad en sí. Soy la primera que de vez en cuando sucumbe a este poder mayor, pero quiero intentar Hourglass-Veil-Fluid-Makeup-Oil-Free_2luchar contra ello en medida de lo posible. Por este motivo desde que empezó el año he estado utilizando constantemente los mismos productos. Regalé muchas de las cosas que no utilizaba en Navidad a mis amigas y familia y me quedé con los productos sin los que no podría vivir. Algunos de los productos que he utilizado sin parar este mes han sido la ya legendaria paleta de Charlotte Tilbury de bronzer e iluminador, de la cual os hablé ya en esta entrada anterior. Y es que es ideal tener ambos productos en una sola paleta y que además sean de la mejor calidad que he podido probar en esta categoría, es un sueño. Otro producto que no he dejado de utilizar es también esta base de Hourglass que es lo más parecido a Photoshop que se puede encontrar en el mercado, sobre todo si se utiliza con la brocha para base de la misma marca. Ya lo comenté en el Facebook del blog, pero es una base ligera tipo serum, de acabado semi-jugoso, con una duración excelente y que al menos a mí no me saca ningún brillo – y por si fuera poco tiene muchísima cobertura, sobre todo teniendo en cuenta la textura tan ligera (yo utilizo el tono Yvory y soy NC20). Amor incondicional.

Otro producto que no paro de utilizar es como no, mi colorete favorito de NARS, Deep Throat. Este rosa pálido asalmonado y con brillo ligero es lo más favorecedor que una se puede echar a la cara (en este caso, literalmente). El mío ya tiene un agujero considerable y en cuanto se me acabe es un producto que repondré sin dudarlo dos veces. Y hablando de productos que se acaban… un pánico que tengo es el momento en el que se me acabe este eyeliner de Kat Von D que mi amiga Sandra me trajo de U.S.A. He probado muchísimos eyeliners, de muchas marcas, y este es con una diferencia monumental, el mejor que he probado en toda mi vida. Es negrísimo, súper fácil de aplicar (os aseguro que para delinearme soy lo más torpe que hay), se seca enseguida y una vez puesto no se mueve en todo el día. Desde que lo abrí no lo he dejado de utilizar y de tener pesadillas con el día en que haga su ultimo trazo.

acneEn cuestión de ropa, creo que estoy consiguiendo este propósito bastante bien. Prácticamente vivo (y sé que hay clon en Zara pero ni comparación en calidad, obviamente!) en estas botas de Acne (las mías son estas, aunque estas otras también las tengo y me encantan), sudaderas de Markus Lupfer, estos pantalones de Zara y mi querida Consuelo (a.k.a Pashli bag de Phillip Lim, aunque hay otro en rebajas aquí). Y es que estoy decidida a amortizar el dinero invertido en estas prendas – cada día se me cae una lágrima al ver todas esas cajas de zapatos apiladas en mi armario y darme cuenta de que ni siquiera recuerdo qué par de zapatos hay dentro. En fin, poco a poco.

Creo que ese es el secreto de los propósitos de año nuevo, ir poco a poco y ponernos metas realistas que nos hagan sentir bien; quizás para otras personas sean insignificantes, superficiales, incluso tontos, pero los propósitos son siempre proyectos personales que nadie tiene derecho a juzgar, porque como ya os dije en una entrada anterior, estamos atrapados en nuestra propia cabeza y los únicos que tenemos derecho a juzgar lo que hay dentro, somos nosotros.

Y con esta frase ligeramente condescendiente, me voy a tomar el tercer té de la mañana. Hasta pronto.

xx

Ally

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Une Espagnole à Londres (Part Une)

Creo que hay únicamente dos cosas que me gustan de la Navidad en Londres: la fiesta de Navidad y tarde de bebidas de Navidad de la empresa (esta última hoy mismo, viva el prosecco a las 4 de la tarde) y que las tiendas abren hasta tarde. Ayer, como cada semana, fui a cenar al “centro” para luego pasar por alguna que otra tienda, ya sabéis, de postre. Por suerte, parece ser que H&M abre hasta las 10 de la noche (las 10!), por lo que sucedió una visita furtiva a la sección de decoración de casa. Porque nunca se tienen demasiados cojines y fundas de búfalos, verdad?

Si os soy sincera nunca me he dedicado mucho a la decoración de las casas en las que he vivido en Londres, básicamente porque viviendo de alquiler, siempre se tiene ese sentimiento de que la casa no es realmente tuya – aunque por los precios que pagamos por el alquiler (una media de £1027 al mes en el Reino Unido, for Christ’s sake), ya nos podían regalar algún metro cuadrado. Al menos nuestra casera actual – que por cierto, es mitad española mitad sueca, coincidencias de la vida – nos permitió colgar todos los cuadros que quisiéramos y además tener a “la pequeña terrorista con pelo”, como llama El Sueco a mi gata. El resultado de esto derivó por mi parte en un cuadro de unas puntas de ballet y otro de unas mujeres manifestándose frente a Margaret Thatcher en la puerta de 10 Downing Street ataviadas únicamente con camisetas oversize blancas y pancartas; por parte del sueco, en una mini-exhibición de las obras de arte de diferentes amigos artistas, que incluyen fotografías artísticas y un cuadro dibujado que yo personalmente nunca he llegado a entender, que muestra a un chico tendido en el suelo desnudo junto a una valla de madera al que le está lloviendo encima, pero aun así, sonríe. Supongo que en parte puedo sentirme identificada con lo de la lluvia y seguir sonriendo, pero supongo que me habría ataviado para la ocasión, al menos con unos skinnies y una camiseta simple de Alexander Wang. Las incongruencias de la vida multicultural en pareja, en definitiva.

Volviendo al tema principal, como decía, estas son las únicas cosas que me gustan de vivir en Londres durante la Navidad. Sé que a muchas de vosotras os encanta esta ciudad en esta época, supongo que por las luces y supuestamente lo bonito que esta todo, pero para los que vivimos aquí es como vivir en un Black Friday americano continuo durante un mes (o dos). Es la gran pesadilla anual de la que todos los londinenses nos quejamos, no porque tengamos la manía de quejarnos por todo, que también; en verano porque hace demasiado calor, en invierno porque hace demasiado frío, que si el metro es un antro y suenas mocos negros, que si hay cola para todo (quién narices espera hora y media bajo la lluvia para comer dos lonchas de bacon en Shoreditch? Los londinenses, of course!) y que si Selfridges necesita al menos una docena de azafatas de vuelo que indiquen la salida de emergencia en las rebajas. La cuestión es quejarnos. Nos encanta, es deporte nacional, así como dicen que en España lo es el cotilleo, aquí lo es el quejarse.

De hecho, otra cosa que me encanta de Londres (y el Reino Unido en general), es la anticipación que hay para las fiestas. San Valentín, Semana Santa, el comienzo del verano, Halloween, Navidad, Año Nuevo. Aquí todo empieza dos meses antes. Y siempre me sorprende lo en serio que la gente se toma todas estas celebraciones, da igual lo ridículas que sean. Por ejemplo, hoy mismo es el National Christmas Jumper Day, que es básicamente un día en el que la gente se pone para ir al trabajo el jersey navideño más ridículo que encuentra (sabréis de lo que hablo si habéis visto El Diario de Bridget Jones). Ayer fui con mi gemelo Olsen a Primark (quién me lo iba a decir…) para intentar encontrar algún jersey baratucho que le sirviera. Lo que nos encontramos dentro fueron jerséis verdes o rojos tirados por todas partes, mucho nerviosismo de última hora y gente peleando por jerséis con barrigas de Santa Claus en 3D. Por un momento nos quedamos parados, observando nuestro alrededor como si fuera una película, callados y con un miedo obvio en nuestra expresión, de la que solo nos salió decir: “Ahora recuerdo por qué no venimos aquí nunca”. The Walking Dead se queda en película de Disney al lado de Primark en época de Navidad.

Lo mejor de todo es ver como esta tradición del Christmas Sweater ocurre en mi oficina. Como algunas de vosotras ya sabéis, trabajo en editorial de moda y obviamente es un ambiente en el que uno de los uniformes más informales consiste en camisas de seda, faldas midi y unos Jimmy Choo de tacón de 12 centímetros, por poneros un ejemplo. Y es cuando ves a tus compañeras con un jersey rojo de pingüinos con gorros de Santa Claus con la frase “’Tis de season to be jolly”, que dices: “Te conozco de algo?” Confieso que a mí se me ha olvidado por completo (quizás un poco queriendo) y he venido con unos culottes hasta debajo de la rodilla de color camel y un jersey de cachemir de Uniqlo de color crema con cuello en pico. Llamadme sosa, pero el rojo y el verde me sientan como una auténtica patada.

Ahora que lo pienso, otra cosa que me encanta de la Navidad en Londres es la comida. No es que yo cocine en absoluto mucho, pero los supermercados se llenan de todo tipo de dulces y licores típicos de esta estación, y confieso que soy una convert a las mince pies y al mulled wine. Si no lo habéis escuchado nunca, las mince pies son unos pastelitos rellenos de una misteriosa pasta dulce que irónicamente no lleva ningún tipo de carne (hoy en día, aunque sí antiguamente), sino una mezcla de pasas de mil tipos, especias, brandy, glucosa y no se sabe qué más cosas que probablemente sean ilegales en más de un estado de U.S.A. Y el mulled wine, que es básicamente un vino tinto caliente con especias. Probablemente ya estéis alargando la mano para buscar la bolsa de plástico más cercana en la que poder desahogar vuestro estómago ahora mismo, pero os lo digo: no desechéis la idea hasta que lo probéis. Es un mundo oscuro y nuevo, como el de Marmite! Solo después que una deja de luchar contra ello y permite que estas tres cosas entren en su vida puede una considerarse londinense.

Otra cosa que me gusta desde el punto de vista de una beauty addict, son los stocking fillers. Aquí es costumbre poner un calcetín colgado sobre la chimenea y llenarlo con pequeños detalles. Este es nuestro momento, chicas. El momento de ir a Boots, Superdrug o incluso Selfridges y conseguir minitallas de productos que queríamos probar pero que no nos atrevíamos a comprar en tamaño completo. Philosophy por ejemplo hace muchos tipos cada año y cada dichosa Navidad caigo en la trampa, felizmente. Pero como siempre me recuerda El Sueco, mientras me hace un eye-roll y suspira, “te gusta todo lo que sea una versión mini de algo o que sea brillante” (“You like everything that is tiny or has glitter in it”).

Quizás después de todo, Londres en Navidad no esté tan mal. Al menos si se evita Oxford Street, Piccadilly, Regent Street, Carnaby Street, Tottenham Court Road, Mayfair, Bond Street o New Bond Street (me dejo algo?) durante todo diciembre y parte de enero, sobre todo los fines de semana. De todos modos, es cierto lo que dicen; si no puedes con ellos, únete. Y después de casi dos lustros en Londres, creo que ya es hora de rendirme, y como dijo Kevyn Aucoin: EMBRACE IT.

xx

Ally